A través de tus ramas cargadas de líquenes pude ver las paredes de piedra de la ermita que, solitaria y silenciosamente, espera la llegada del frío un año más. Vislumbré las montañas ya cubiertas de nieve y el embalse que espera volver a llenarse después del deshielo un año más. Comprendí que las estaciones pasan una tras otra repitiendo de forma cíclica los paisajes que tanto me asombran y que intento plasmar en mi retina un año más. Todo se repite y, aún así, no decepciona. Sólo hay que mirar a través de las ramas para contemplar la verdadera belleza.
Lo mismo ocurre con las personas, la mayoría te decepcionan y, tarde o temprano, te das cuenta de que no merecen la pena. Forman un enramado que no te permite ver la belleza de las que realmente importan. Son sólo unas pocas, pero son las que permanecen a tu lado estación tras estación, a pesar de los reveses, de tus errores, de tus fallos, de las dificultades de la vida.
No dejemos que las ramas nos impidan apreciar el verdadero valor de lo que nos rodea...
Esta foto está dedicada a las dos personas más importantes de mi vida: mi marido y mi hija.
Ermita de Quintanilla, Riaño. León.
| FECHA DE SUBIDA: | 2009-11-07 |
| LONGITUD FOCAL: | 40 mm |
| ABERTURA: | f 14 |
| VELOCIDAD: | 1/500 sec |
| ISO: | 400 |